Archivo de la categoría: Enrique Peña Nieto

Ven con reserva encuesta de Mitofsky

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Peña Nieto bajará 2 puntos cada mes.

Ayer consulta Mitofsky dio a conocer los resultados acerca del comportamiento electoral de los precandidatos presidenciales, y según el organismo Enrique Peña Nieto, candidato del PRI registró una “leve caída” en su popularidad tras una serie de desatinos públicos de 2.6 puntos menos que en una encuesta similar realizada en noviembre.

Según la encuestadora baja un punto y sube tres negativos.

Sin embargo, otras encuestas que se dan a conocer en 24, el periódico que dirige Raymundo Riva Palacio, se da de un 7 por ciento, lo que ha preocupado a los priistas.
Que Peña Nieto obtuvo 42 por ciento de las preferencias en el sondeo realizado los días 26 y 29 de diciembre, y la precandidata del Partido Acción Nacional (PAN), Josefina Vázquez Mota, obtuvo un 20.8 por ciento de las preferencias, en tanto que Andrés Manuel López Obrador, obtuvo el 17.2 por ciento de la intención de voto.

Los datos resultan interesantes a un mes de diferencia a la luz de los diferentes cambios políticos: López Obrador resultaba apenas elegido, sin el apoyo de los ebradistas; el equipo de Peña Nieto actuó con decenas de apagafuegos controlando medios para que los incidentes de las pifias no se difundieran, y Josefina reagrupa a panistas para que el voto blanquiazul no se perdiera.

La encuestadora Mitofsky ha errado en otras ocasiones. Pero de bajar los mismos porcentajes cada mes Peña Nieto, en el mes de julio, su preferencia electoral andará rondando en 30 por ciento, cifra suficiente para ser derrotado, por Andrés Manuel López Obrador.

Que hasta todos los indígenas conocen a Peña Nieto

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Según una encuesta de preferencias BGC-Excélsior, Enrique Peña Nieto, que es identificado por prácticamente toda la población, en un 96%

En tanto que Josefina Vázquez Mota es conocida por la mayoría de la población en un 68%.
Los datos de Excelsior, que publica hoy 10 de enero de 2012, resulta a todas luces cuchareados ya que es imposible que ambos candidatos sean conocidos en tal porcentaje alto entre la población: eso excluye a indígenas, por ejemplo.

La encuesta dice que Andrés Manuel López Obrador,” ocupa la tercera posición, siendo identificado por la mayoría, pero con una imagen entre regular y muy mala muy extendida (49%)”, lo cual resulta contradictorio, pues no pueden preguntarle al mismo tiempo si es conocido, que es una, a cual es la opinión que se tiene, que es la segunda.

Según la encuesta Enrique Peña Nieto como el abanderado del PRI “es bien vista por poco más de la mitad de la población: 55% cree que con él”.

Según eso Andrés Manuel López Obrador “genera controversia ya que, aunque 44% del electorado considera que él encarna la mejor opción para contender por el partido del sol azteca, 37% manifiesta que había mejores candidatos, de los cuales destaca el jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, que es mencionado por 23%”. Pero no dice si votarían por él unos y otros.

Evidentemente quieren echar la culpa a López de sus propios errores y no víctima de una campaña continúa de linchamiento.

Que el PRI es parte de la violencia misma

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En un artículo de Pedro Miguel, “Peña Nieto y la violencia”, de la Jornada hoy 10 de enero de 2012, dice que Enrique Peña Nieto sigue utilizando “frases, de suyo vagas e imprecisas, que resultan hasta irritantes en el contexto de un país desangrado y desarticulado por las delincuencias y los atropellos de las fuerzas públicas”, al decir que habrá con él “paz con orden”.
Además, dice, “a la luz de los antecedentes de gobierno de Peña Nieto y de su partido, son pura palabrería electorera y hueca”.

Recuerda Miguel que los saldos del gobierno de Peña Nieto en el estado de México son un referente claro de lo que podría esperarse de una presidencia a su cargo: su estreno como represor y encubridor de policías violadores y torturadores (Texcoco-Atenco, 2006), así como feminicidios, la cifra más alta del país.

De igual forma, recuerda el auge de los secuestros y de las extorsiones y el montaje fársico con el que se dio carpetazo a la trágica muerte de la niña Paulette Gebara Farah.

El aspirante presidencial del PRI, dice el articulista, “es coprotagonista y beneficiario de esos procesos y, por ello, no cabe esperar de él nada sustancialmente distinto, en materia de seguridad pública, al catastrófico manejo calderonista”.

“De llegar al gobierno federal, Peña Nieto y su partido agravarían la situación actual. A fin de cuentas, ellos son parte de la inseguridad y la violencia.”

AMLO reta a Peña a debatir sin chícharo ni teleprompter

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Andrés Manuel López Obrador terminó ayer su gira por Yucatán con llenos en todas las plazas.
A diferencia de Enrique Peña Nieto que recientemente visitó esa entidad y le armaron un escenario ad hoc, con acarreados y reparto de despensas.

“Me gustaría debatir con el candidato que no representa a la prole, desleído, que no sabe nada del país y ahí no va a haber chícharo ni teleprompter, vamos a ver qué trae y qué propone, porque no sabe nada del país”, dijo el candidato de Morena.

López Obradordijo que en breve hará una solicitud al IFE para la realización de debates semanales con los candidatos del PRI y quien resulte ser el de Acción Nacional, y para que se transmitan en radio y televisión.

“Envío esta invitación al precandidato del PAN y al precandidato del PRI para que una vez por semana debatamos por el bien de la nación”, precisó.

Es previsible que los asesores de Peña Nieto lo oculten porque saben que la ignorancia y la incapacidad de leer es el principal lado flaco del candidato priista.

Pero ocultarlo es un arma de doble filo ya que se les revertirá y les afectará que Peña Nieto guarde silencio tanto como exhibirlo en público a que arme ideas.

Predice desencanto hacia Peña Nieto

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- Que las ideas brillan por su ausencia.
- Que su campaña empieza a hacer agua.

El articulista de Reforma, Jorge Volpi, en un artículo denominado “Peña, espuma”, intenta predecir un hipotético escenario en breve, que Felipe Calderón no llegaría a un banquete de Los 100 -una reunión anual convocada por la revista Líderes mexicanos-, con lo cual el gobernador del Estado de México se convertiría en el único orador.
Pero Enrique Peña Nieto dice Volpi, “en vez de leer el breve discurso que tiene preparado, improvisa uno que se prolongará durante cerca de una hora”. Y con ello el auditorio pasará de la curiosidad al aburrimiento y de la decepción a la ira, pues Peña no hace sino exhibir la vetusta retórica priista de vaguedades, eufemismos y anacolutos”.

Volpi dice que de suceder eso Peña se sabría que “no articula una sola idea original, un solo planteamiento brillante, un solo destello de lucidez que escape al lugar común.” Y las preguntas surgirían:“¿Éste es el joven líder que se presenta como el renovador del PRI? ¿Éste es el político que encabeza las encuestas?”

Añade: “Aquí la retórica priista ha sido maquillada con un lenguaje pretendidamente moderno, barnizado por algún experto en políticas públicas. Pero, si uno lo revisa con cuidado, la espuma es aún más escandalosa: un regreso al anquilosado presidencialismo priista, enmascarado bajo un alud de encuestas y tecnicismos”.

Volpi recurre a una cita el famoso libro que presentó en la FIL y no escribió: Según Peña, México posee un “estado ineficaz” por culpa de 12 años de panismo, sin recordar que ese estado fue creado por el PRI y que las reformas estructurales que éste ha necesitado desde el 2000 han sido bloqueadas por el PRI. Un ejemplo: su visión de la seguridad pública (a la cual dedica 15 páginas de 212): Peña culpa -correctamente- a Calderón por el incremento de la violencia, pero olvida decir que la gran mayoría de los estados donde ésta se recrudece se encuentran gobernados por priistas.
Y concluye: “La meta es reducir la violencia, recuperar la seguridad ciudadana, construir un país más justo, hacer de imperio de la ley una contante para garantizar las libertades, el orden y la tranquilidad de nuestras familias”. Otra vez, espuma.

Dice Volpe que “sólo se me ocurre un descargo a su favor: sin darse cuenta, Peña representa la quintaesencia del PRI contemporáneo: ese partido que, una vez derrotado en el 2000, jamás supo hacer autocrítica, jamás pidió perdón por sus abusos, jamás se renovó, jamás supo encontrar el papel que le corresponde en el 2012.
Hoy resulta imposible discernir cuál es la ideología de la organización política que podría ganar las elecciones de julio. Ni derecha ni izquierda. Un pragmatismo reconcentrado que aspira a vencer por una sola razón: el desgaste del PAN y la fallida estrategia de Calderón frente al narcotráfico, aunque sin proponer ninguna alternativa.

Sin embargo, la indefinición y la cautela que Peña ha escenificado hasta ahora han comenzado a hacer agua. Sus deslices no son simples errores o lapsus: son las fugas que demuestran que el zepelín retórico del PRI está pochado de antemano.
Si Peña no emprende una sólida crítica del pasado priista, si no apuesta por ideas y apuestas claras y si no escapa de la posición de niño bonito que lo ha llevado a adelantarse en las encuestas, la espuma que lo rodea terminará por asfixiarlo.
Y el camino del PRI hacia Los Pinos, que hoy parece tan claro, terminará por convertirse en otra de sus frases sin sentido.”

Cuchareada la encuesta de Parametría con Peña Nieto muy arriba

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La encuesta la dio a conocer @alexiabarriosg o Alexia Barrios G., colaboradora de SDPnoticias.com.

No puede ser lo que dice la empresa Parametría, de Francisco Abundis.

Se trata de datos publicados en El Sol de Morelia (http://www.oem.com.mx/elsoldemorelia/notas/n2377213.htm) y, dice la columnista, “reportan una tendencia a empatar las preferencias en el segundo lugar entre el PAN y la coalición Movimiento Progresista (PRD-PT-MC), aunque una muy baja disminución en las preferencias del PRI y Peña Nieto.

“Al priista, según estas cifras, las campañas en redes sociales mostrarían que sólo lograron aumentar su popularidad pero no disminuir sus preferencias. En el caso del PAN, se podría detectar que los votos y simpatías que ha ido perdiendo se están yendo al PRI en mayor proporción que los que se van con AMLO, a pesar de que está creciendo su aceptación”.

Según esa encuesta, Peña Nieto tiene el 49% de las preferencias, el PAN 28% y AMLO 23%.

¿Es creíble lo anterior? No lo creo. Definitivamente esa es una encuesta cuchareada por un especialista que, de ser el encuestados de cabecera de Marcelo Ebrard Casaubón, dejó de serlo.

Ahora sabemos por qué Ebrard no lo contrató para que realizara la encuesta presidencial en la que se midió solo frente a Andrés Manuel López Obrador.

Los que nos hacíamos la pregunta de por qué Ebrard recurrió a Nodos y dio la espalda a Parametría, ya tenemos la respuesta: Parametría, de Francisco Abundis, se carga demasiado para el lado del PRI.